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Intensidad en el entrenamiento: pussy vs hardcore

Hay varios factores que marcan un buen entrenamiento, como, por ejemplo, la elección de las técnicas a practicar, los ejercicios para desarrollarlas, la duración de estos ejercicios, los compañeros, el entorno físico (lugar, temperatura), medios materiales a alcance de uno (sacos, paos, manoplas, barra para hacer dominadas, pesas...) y la intensidad y actitud ante el entrenamiento.

Hablaremos de los dos niveles básicos de actitud ante el entrenamiento y que marcan la intensidad con la que uno puede entrenar. Estos dos niveles básicos son pussy y hardcore.
Hay tantos niveles intermedios como uno quiera desarrollar en función del tiempo disponible para hacerse pajas mentales. Dejemos las cosas simples y tratemos estos dos niveles complementarios para una mayor comprensión.
Son complementarios porque uno sin el otro no tiene sentido. Este modelo se basa en la comparación, dado que casi siempre compartimos nuestro espacio con compañeros de toda clase, bagaje o pasado diferente, intenciones u objetivos variados, así como facultades físicas y actitudes diversas.

  • Nivel pussy puede ser el de aquéllas personas que no tienen una gran coordinación cuando empiezan con la actividad. No han entrenado nunca nada de combate y les cuesta un poco más que a sus compañeros hacer los ejercicios. Es normal y no hay nada deshonroso en ser pussy cuando empiezas en la actividad. Te estás adaptando a un nuevo entorno y vas con un cuidado extra para no hacerte daño ni hacérselo a los compañeros. En este caso ve con cuidado, haces bien.
  • No obstante, pussy es cuando estás trabajando un ejercicio de derribos con un compañero. Tu compañero te tira al suelo y tú caes como si fueras un pelele. Te quedas plano en el suelo, sin reaccionar para adoptar una posición que te permita levantarte inmediatamente o poder defenderte en el suelo. Se quita tu compañero de encima de ti para reanudar la acción y tú te levantas lentamente, como si supusiera un esfuerzo. Pussy es también, por ejemplo, cuando caes y tus piernas no tienden a recogerse para facilitar la movilidad. En cambio, si te haces una bola en el suelo, es decir, llevas las rodillas al pecho, mejora tu movilidad, aprovechas la inercia del derribo para incorporarte inmediatamente. Esto es hardcore.
  • Hardcore es cuando en el transcurso del ejercicio te tiran al suelo y te levantas inmediatamente para que el compañero practique nuevamente y darle la posibilidad de entrenar ese derribo más veces y mejorar su capacidad. Con el escaso tiempo de entrenamiento de que se dispone hay que hacer cuantas más repeticiones mejor. Si el estándar es hacer 6 repeticiones por minuto el que entrena en modo hardcore debe hacer 7 u 8 por lo menos.
  • Pussy es cuando te dicen que hagas 30 abdominales, las haces y esperas a que te digan el siguiente ejercicio. Hardcore es hacerse 35-40 abdominales cuando los demás hacen 30.
  • Pussy es cuando estás peleando en el suelo y no haces un gran esfuerzo por escapar o levantarte. Hardcore es cuando estás en el suelo y no paras de moverte explosivamente hasta abrir huecos por los que meter el codo o la rodilla para iniciar una escapada y te pones inmediatamente de pie para contraatacar.
  • Pussy en moverse con indolencia, con pasividad. Hardcore es moverse explosivamente, con agresividad.
  • Pussy es entrenar golpeo relajadamente: te desplazas relajadamente y prácticamente sin cambiar la intensidad lanzas una técnica y la recoges a la misma (y baja) velocidad. Lanzar un puñetazo sin intentar recogerlo inmediatamente. Es lanzar un golpe y alegrarte porque has impactado y has conseguido tu objetivo. Pussy es satisfacerse con lanzar y conectar una técnica con el objetivo. Hardcore es moverse relajadamente y en el momento de atacar cambiar la velocidad, ser explosivo en el ataque, lanzar la combinación y recoger cada técnica inmediatamente para sacar otra técnica y protegerse de un eventual contraataque. Hardcore es darse por satisfecho cuando ya has terminado el combate victorioso, no al haber conectado una técnica durante el mismo. No hay que autocomplacerse durante el combate.
  • Pussy es sujetar los paos sin más, el compañero los pega y los paos retroceden mucho. Hardcore es sujetar los paos moviéndolos hacia el puñetazo o patada en el último momento, buscando el golpe con la velocidad justa para que el pao no retroceda nada o muy poco (y sin perjudicar la técnica del compañero, que algunos sacan el pao muy lejos y no dejan al compañero ejecutar bien la técnica, aumentando el riesgo de lesión del golpeador).




En resumen:
  • pussy --> baja intensidad
  • hardcore --> elevada intensidad

"Entonces soy pussy / ey, yo ya soy hardcore... ¿Qué hago?"
  • Si eres pussy tu objetivo en el entrenamiento es intentar ser hardcore para mejorar tus entrenamientos. Intenta hacer más repeticiones en el tiempo que te den. Ayuda a los compañeros a hacer más repeticiones si eso depende de ti.
  • Si eres hardcore tu objetivo es ayudar a los pussies a ser hardcore. Exígeles intensidad. Si les sujetas paos para que trabajen una combinación anímales a que lancen las técnicas con más explosividad, continuidad, recoger las técnicas más rápidamente que cuando iniciar el ataque. Si les tiras al suelo exígeles que se levanten más rápidamente para iniciar otra repetición.
Nuestro objetivo en los entrenamiento debe ser trabajar con intensidad.


Get off the pussywagon


Lesiones a tutiplén con esta gente

Me he encontrado con un comentario a un vídeo de un combate nuestro de MMA que decía "Lesiones a tutiplen con esta gente".
Su nick incluía una palabra en japonés y he supuesto que sería practicante de artes marciales. Inquieto, me he preguntado ¿de qué secta vendrá éste tío? He pinchado en su nombre y he visto que no subía vídeos suyos y sólo comentaba negativamente los de otros, de modo que no me podía imaginar por qué diría algo así.


TIPOS DE CRÍTICOS
Creo que quien hace ese típico comentario de "haciendo esta actividad o entrenando con Arturo te vas a lesionar" puede encuadrarse en tres corrientes de pensamiento:

  1. La corriente de los que
    • no saben nada o casi nada.
    • la violencia para ellos puede ser algo inaudito.
    • ver a dos personas que se den un golpe ya les puede parecer brutal.
    • Son los no violentos.
  2. La corriente del que
    •  Tiene experiencia, entrena habitualmente y sabe que lo que tú haces es incorrecto. 
    • Comenta y acierta al decir que te vas a lesionar simplemente porque el dedicarse a estas actividades conlleva alguna lesión de vez en cuando. Es decir, la probabilidad de lesionarse alguna vez es elevada cuando uno se dedica a actividades en que hay contacto con otra persona o el suelo, de modo que no tiene mucho mérito esa predicción. La lesión puede ser de mayor o menor gravedad, no tiene por qué ser invalidante, pero de eso no te vas a librar.
    • Evita las lesiones con una baja intensidad en su entrenamiento.
    • Tiende a criticar negativamente a otros estilos o escuelas considerados diferentes. Por ejemplo, crítica inter-estilos, si lo suyo se llama taekwondo critica al que llama a lo suyo jiu jitsu, mma, judo o karate. Crítica intra-estilo, si lo suyo se llama karate uechi ryu critica al que llama a lo suyo karate shotokan.
    • Suele intentar reproducir sin más lo que le inculca su (casi) único y venerado maestro.
    • Hay tendencia a que fomente prácticas cómodas y con poco riesgo para la integridad física de sus alumnos y sobre todo para si mismo.
  3. La corriente del que
    • Entrena con un alto nivel de intensidad, a diferencia del anterior.
    • Tiene experiencia, entrena habitualmente y sabe que lo que tú haces es incorrecto porque con sus métodos hay una tasa inferior de lesionados.
    • Podría decirse que su estilo de entrenamiento, objetivos e influencias son similares a los de aquél que critica pero está más evolucionado. 
    • Podría decirse que el crítico y el criticado entrenarían para competir en el mismo deporte.

Pues bien, diría que la persona que ha comentado que con nosotros habrá lesiones a tutiplén pertenece al segundo grupo. Pinché en su nombre con esperanza de conocer un poco sus gustos o preferencias, si se trataba de un fan de las personas que se muestran trabajando formas/katas o adicionalmente o por el contrario si era un ferviente seguidor de los métodos de preparación de entrenadores famosos de MMA, como Greg Jackson, Ed Soares, Rudimar Fedrigo, Erik Paulson, Greg Nelson... 



Nada. Sólo es un anónimo que predice públicamente que en mi gimnasio les esperan lesiones a los que se atrevan a venir.


EL RIESGO ESTÁ AHÍ
Pues bien, es verdad. Es bastante cierto. No nos vamos a esconder. Quien empieza a entrenar una actividad física debe esperar hacerse daño en algún momento. Las cosas son así, no hay que buscar más disculpas. No hay necesidad de evadir la realidad, esa cruda realidad...

Máxime cuando una persona quiere darte un puñetazo, una patada, tirarte al suelo, hacerte daño para que te rindas... Si no te haces nunca daño en esta actividad no sé entonces qué haces aquí. 

Vale, hay algunos que parecemos masoquistas, que estamos dispuestos a que nos hagan daño. 
Aquí entra en juego el factor competitivo: Estoy dispuesto a asumir un daño siempre y cuando yo pueda también hacer daño a los demás. No vas al gimnasio únicamente a recibir un maltrato. Vas a entrenar. El daño que te puedas hacer no puede ser letal, está claro. Unas veces te llevas un golpe más fuerte de lo normal y otras lo das tú. Esto funciona así. Si no estás dispuesto a hacerte daño no vengas a esta actividad a perder tu tiempo y el de los demás.

Yo soy consciente de lo que entreno y de que me puedo hacer daño. En mis muchos años entrenando me he lesionado muchas veces (esguinces, golpes contra rodillas y tibias, alguna luxación, algún KO, contracturas...) y no precisamente por seguir "mi método brutal, bárbaro y salvaje". Molesta lesionarse, pero desde mis años de chaval en taekwondo lo asumo como todos los demás y sigo volviendo a por más experiencia.

Mi objetivo no es buscar el dolor ajeno, sino la dominación de la situación. A veces le tienes que hacer daño al oponente y lo habitual es que sea un daño asumible por su parte. Fijaos que digo "a veces". Los oponentes entrenáis y sabéis hasta qué nivel de tolerancia podéis llegar. Así, por ejemplo, ante un armbar antes del daño definitivo (la luxación del codo) ya has identificado la situación de riesgo, te rindes y vuelves a empezar otra vez.
Sí, te puedes hacer daño seriamente, pero eso ocurre igualmente en todas las actividades que impliquen explosividad, contacto, desgaste, desplazamiento, velocidad... (tenis, fútbol, atletismo, bicicleta). Yo me rompí literalmente una rodilla en una clase de taekwondo y no estaba haciendo combate precisamente ni ningún otro ejercicio de riesgo.


He de decir que 
  • Entre mis compañeros de entrenamiento he visto más lesiones impeditivas como consecuencia de la práctica de otras actividades (el deporte rey también en esto es el fútbol). 
  • Entrenando conmigo se pueden haber hecho algo de daño, pero las mayoría de las veces ello no les ha impedido venir al día siguiente y seguir entrenando, aunque con un poco más de cuidado. 
  • En cambio, he conocido bastantes más bajas en el gimnasio por hacer parkour/yamakasi, accidentes de bicicleta, choques en partidos de fútbol...





COMPARA Y DECIDE
En relación con este tema recuerdo habitualmente la experiencia que me transmitió una compañera hace unos años: Le había dicho un maestro que "entrenando conmigo se podría lesionar". Guau, muy definitivo. 
Esto se lo dijo para hacerle ver que los entrenamientos con él serían más seguros para ella. El resultado por supuesto sería el mismo.

Mi respuesta fue más o menos: "te recomiendo que vayas a entrenar con él, compares y decidas qué metodología y/o grupo de entrenamiento te puede interesar más de acuerdo con tus objetivos". 

No recuerdo si probó con este maestro en particular. Sé que probó con otros grupos y me comentaba sus sensaciones, lo cual siempre agradecía. Finalmente se acabó lesionando conmigo y ya no la volví a ver. Vaya, ¿esperabais un final feliz?

Mi consejo para los críticos de las corrientes 1 y 2 es, siguiendo el dicho "wrestling- what men do during boys basketball season":
  

DON´T TRY THIS AT HOME, SCHOOL OR ANYWHERE





Del daño que ha hecho Karate kid (1984) a las artes marciales

Dios mío, cuánto daño ha hecho Karate kid a las artes marciales...









No es que el mundo de las artes marciales estuviera en un magnífico estado antes de esta cinta de 1984, pero lo cierto es que gracias a películas como ésta muchos espectadores se han formado una idea generalizada de lo que tienen que ser las "artes marciales buenas de verdad".

Desde que nos creemos lo que vemos en la tele o el cine está generalizada la idea de que para que un estilo de combate sea respetable debe reunir varios requisitos (discutibles) como por ejemplo:




Un maestro (debe referirse al personaje como maestro) oriental de avanzada edad. Tiene un misterioso pasado que lo hace enigmático para el espectador. Sus métodos de enseñanza son incomprensibles para el espectador, quien, ignorante de lo que está sucediendo en la ficción, al final de la película comprenderá que todo lo que el maestro mandaba hacer al protagonista estaba perfectamente programado y nadie más que él lo sabía.








Oscuros o enigmáticos métodos orientales ("orientales" en este caso como término equivalente a "extraños", lejos de nuestra occidental, simple y atrasada capacidad de percepción) que se revelan mucho mejores que los occidentales.


No sé a cuento de qué viene esto, pero si lo dice Sun Tzu me lo creeré, no sea que parezca idiota

En la búsqueda permanente de lo mejor para nosotros nos zambullimos en ese mundo "milenario" paralelo que es lo oriental (chino, japonés, hindú) adoptando actitudes/rutinas totalmente divergentes con nuestra educación. "Si es milenario debe de ser bueno", suponemos. Si es oriental debe de ser auténtico, genuino, mejor que lo nuestro... y se intenta adoptar esa nueva cultura porque son los que "lo inventaron".


Esto se refiere a las artes marciales, pero se acaba aplicando también a la medicina (plantas medicinales, acupuntura), la jardinería (bonsais), la decoración (feng shui), la gimnasia de mantenimiento y las prácticas de relajación (yoga), el masaje (shiatsu)...






El maestro es la personificación de la sabiduría. Nadie dentro de la película puede enfrentarse al maestro sin ser ridiculizado por éste y nadie fuera de la película (el espectador) puede criticar la sabiduría si no quiere ser considerado después un idiota. Y es que no puedes criticar a quien al final gana haciendo justicia.



En la vida real el que se inicia en este mundillo debe mirar con respeto y distancia al maestro sin discutir lo que propone/ordena.
Le puedes preguntar, por supuesto, pero siempre sabes, sin siquiera preguntarle, que si propone algo es que es bueno para ti.

Además, por respeto hacia él no debes trivializar su arte. Por eso, si alguien bromea el maestro será el primero siempre.

ejemplo de sabiduría de maestro


Katas, no sabemos por qué. Es un ejercicio extraño que los occidentales no podemos comprender, así que nos tiene que gustar, no sea que parezcamos idiotas.


Ejercicios de entrenamiento poco o nada específicos ni relacionados con el combate. En Karate kid dan cera y pulen cera. En contraposición, los luchadores que compiten dan martillazos a neumáticos o cortan leña con el hacha. Los métodos de entrenamiento no son nada convencionales y no parece que el chaval se esté preparando para lo que se le viene encima, un supertorneo de karate.








El combate no es tan importante. No hay nada de combate durante el periodo de entrenamiento. Sin embargo, el chaval entrena para pelear con veteranos karatekas en el All Valley Karate Championship, torneo de referencia de la zona.
Esto ayuda bastante a que haya maestros del mundo real (ésos que suelen ir de blanco y con cinturones negros o rojos, hakamas, etc), así como sus fieles seguidores, que critican los denominados deportes de combate como el boxeo o el kickboxing porque "no tienen espíritu" y frases así que no sabemos qué significan realmente.






 Algún comentario adicional


El caso es que sin haber entrenado nada de combate durante las pocas semanas que dura la preparación se presenta a un torneo de combate, del que no sabemos si nuestro protagonista conoce las reglas (las reglas no se aprenden sobre la marcha en un torneo), dudamos que esté familiarizado con la dinámica de los torneos deportivos de combate y dudamos que esté acostumbrado a la elevada y breve intensidad que supone cada reinicio de un combate.

No le hemos visto entrenando combate ni asaltos de elevada intensidad. En la película no entrena con métodos consecuentes con el objetivo (competir) y al final gana varias peleas y se lleva la chica.

 Dudo mucho que en el mundo real hubiera sobrevivido al primer combate y en la ficción vence a varios buenos atletas, lo que hace la gesta más heroica aún.
 
Además, aunque haya recibido muchas palizas en la calle, dudo que se hubiera mantenido psicológicamente apto para continuar en la competición tras los primeros impactos recibidos.


El protagonista, Daniel Larusso, es un chico normal que pretende sobrevivir en una nuevo entorno, nueva ciudad, nuevos vecinos: físicamente enclenque, es un poco pringado y por eso se convierte en el objetivo del macarra del instituto, que será su máximo rival. El agresor/depredador/acosador (bully) no busca retos, busca presas fáciles.

Su próxima novia es la ex del macarra del instituto para más inri. El acosador se toma la presa como algo personal, no como una mera víctima con la que recrearse ante sus amigos acosadores.




A pesar de toda la ironía en esta entrada, reconozco que la película está muy bien y os la recomiendo.



Conclusión: si es chino o japonés y viste con extraños pijamas o uniformes será bueno.

Entrenar con "inferiores"

Es común que en los gimnasios nos encontremos con compañeros de entrenamiento inferiores o superiores, ya sea en tamaño, destreza, fuerza...
El término inferior no pretende ser despectivo, sino meramente objetivo.
Es decir, si uno mide 1.90 y pesa 110 kg será superior en tamaño a otra persona que mida 1.60 y pese 50 kg. Que esto quede claro.

He de decir que yo mismo me considero inferior físicamente y/o técnicamente a otros compañeros.
Después de muchos años entrenando he sido derrotado en bastantes ocasiones por personas físicamente superiores... y por "inferiores".

Más que desanimarme por chocar infructuosamente contra los Goliats, ello me ha ayudado a intentar mejorar mi forma de entrenar, buscar técnicas y estrategias más adecuadas para mí.

Esto ha supuesto que al final, tras muchas horas de entrenamiento y estudio, yo haya sido capaz de derrotar a compañeros más grandes que yo.

Sin embargo, en lugar de convertirme en algo así como "invencible", he podido comprobar cómo alguien más pequeño y con menos experiencia que yo es capaz de derrotarme.

En cualquier caso, si Fedor Emelianenko, Georges Saint Pierre o Anderson Silva han perdido alguna vez es normal que los demás lo hagamos de vez en cuando, ¿no?



Inferiores en lo físico
Estas diferencias con uno o varios compañeros en particular, salvo que pretendamos ser unos competidores, no deben suponer un problema para nosotros.

Por un lado, si queremos ser competidores deberemos entrenar con gente de más o menos nuestro peso, con el máximo nivel de destreza, técnica, etc. Es así de evidente: Peleas como entrenas.

Si te acostumbras a dominar a compañeros de entrenamiento que pesan un 10% (o un porcentaje superior) menos que tú y les zarandeas por los aires a todas horas no esperes hacer lo mismo con alguien que pese lo mismo que tú y menos aún a tipos como Bob Sapp, Hong Man Choi o Semmy Schilt, por citar a algunos gigantes.

Debes entrenar con compañeros similares a aquéllos contra los que te vas a enfrentar.





No obstante, no todo el mundo que entrena quiere competir. Otros queremos simplemente entrenar, sudar, mejorar nuestras capacidades física, de golpeo, de lucha... desahogarnos del día a día en el trabajo, la familia...
Entrenar con personas de diferentes tamaños o nivel técnico nos ayuda a:

  • En en el caso de entrenar con compañeros inferiores: buscar un nivel adecuado de proporcionalidad.
Entrenar y dominar a "inferiores" me ayudará a trabajar niveles de respuesta proporcionados a su ataque.

Legalmente (e incluso éticamente) no vale responder con la misma técnica ante el ataque de, por ejemplo, un niño que ante el ataque de una persona más grande que tú y con intenciones más violentas.

Asimismo, por ejemplo, en una cena familiar no deberías romperle el brazo o golpear a tu enloquecido hijo/primo/sobrino pequeño por haber tomado demasiada coca cola. Tal vez con un bloqueo de algún manotazo suyo, un abrazo del oso o algo de lucha podría servir para aplacarle un poco sin hacerle nada de daño.

Tener la suerte de entrenar con compañeros pequeños ayuda a practicar este tipo de situaciones. Hay que ver esta circunstancia como una oportunidad, no como un lastre, puesto que ese compañero de entrenamiento inferior en tamaño/técnica, etc. es en definitiva una simulación de un familiar, un compañero del trabajo, un vecino... al que no debes agredir para no meterte en líos.

Observemos que según el artículo 20 del Código Penal:

"Están exentos de responsabilidad criminal:

 [...]

4. El que obre en defensa de la persona o derechos propios o ajenos, siempre que concurran los requisitos siguientes:
    1. Agresión ilegítima. En caso de defensa de los bienes se reputará agresión ilegítima el ataque a los mismos que constituya delito o falta y los ponga en grave peligro de deterioro o pérdida inminentes. En caso de defensa de la morada o sus dependencias, se reputará agresión ilegítima la entrada indebida en aquélla o éstas.
    2. Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla.
    3. Falta de provocación suficiente por parte del defensor".

  • En el caso de entrenar con compañeros superiores: entrenar con "superhombres" nos ayuda a descartar tácticas.
Por ejemplo, dar un puñetazo en la cara o en el plexo solar a alguien que me saca 30 kg puede no tener los efectos esperados.
Entrenar en escenarios así me debe ayudar a intentar mejorar mi estrategia (nunca ir de poder a poder con alguien superior a mí), desarrollar mi movilidad... descartar tácticas que no me valen.



Los inferiores de verdad: la actitud

En este contexto en que expongo la cuestión de la inferioridad/superioridad sólo hay una implicación despectiva: la inferioridad en la actitud.

Sólo es reprochable la inferioridad en lo que respecta a la actitud.
  • Si un físicamente superior (el grande, el cachas) pasa del compañero (el pequeño), su actitud es reprochable.
  • Si el pequeño no quiere entrenar con grandes porque "no le sale nada", su actitud es reprochable.

Repito: descarto el ámbito de la competición.
Si una persona quiere saber reaccionar de manera proporcional a diferentes niveles de intensidad nos debemos aprovechar de la oportunidad de entrenar con pequeños y grandullones, de atletas y de torpes.

Cada uno tiene su físico y sus aptitudes.
Éstas se pueden intentar transformar y/o desarrollar con horas de gimnasio, dieta, etc., pero hay cosas como la altura que no podemos cambiar y que nos pueden condicionar siempre.

Lo que depende más de nosotros es una cuestión psicológica, de motivación. Por eso es reprochable la actitud inadecuada.
Por el contrario, tener una actitud adecuada nos permite ver la oportunidad de mejorar con compañeros que tal vez nos darán palizas las primeras veces o que probablemente no nos ofrecerán mucha resistencia durante las primeras semanas.
Con la actitud adecuada tanto el grande/hábil/técnico como el pequeño/torpe mejorarán sus habilidades:

  • El pequeño mejorará su agresividad, su movilidad, buscará la espalda, estrangulará al grande... 

Utilicemos el símil de la competición (sí, utilizo la competición ahora, se trata de un símil, protestones) para poner como ejemplo a Marcelo García, supercampeón de grappling que suele competir también en la categoría open weight (sin límite de peso) y vence a rivales mucho más grandes que él.




  • El grande que entrena con "hermanitos-a-los-que-no-dañar" aprenderá, por ejemplo, a controlar su fuerza y a utilizar/optimizar el esfuerzo. El que entrene con Marcelos-Garcías, por otra parte, tendrá el incentivo de mejorar técnicamente, su movilidad etc para no verse desbordado por la velocidad y la agilidad del chiquitín.

Por último, animo a los pequeños a intentar ser Marcelos-Garcías y a los grandes a ayudar a los pequeños a convertirse en Marcelos.

La clave es... ENTRENAR, cuánto más mejor, ver vídeos, leer libros... ¿alguien lo dudaba?


Entrenar con gente grande




Stephan Kesting y Emily Kwok han lanzado unos dvd´s sobre entrenar con grandullones:
How to Defeat the Bigger, Stronger Opponent

Leed su justificación para grabarlos y ved unos vídeos suyos:









Deporte y especialización vs preparación para el combate

A menudo se comenta en las televisiones y en los foros de Internet que un luchador de MMA lo haría bien si se enfrentara a tal o cual boxeador (normalmente un campeón, tiene que ser alguien conocido).
Ello deviene del abuso al que puede venir sometiendo a sus rivales durante un tiempo más o menos prolongado.
Así, por ejemplo, tenemos a Anderson Silva, que tiene largas extremidades y reflejos de gato y basa su estrategia en el golpeo desde sus distancias, que son la larga y el clinch.


Cuando Anderson tiene un buen día y se dedica a pelear (hay días que ataca y otros que simplemente se limita a esperar a que sus cautos oponentes se decidan a atacar, ofreciendo basuras de espectáculo de 25 minutos, ya que acaban en decisión de los jueces y sin que el espectador haya visto nada bueno), ataca y destruye a sus rivales con exagerada superioridad.





Pues bien, salvo contadas excepciones, lo normal es que los luchadores de un cierto deporte, que entrenan sujetos a las reglas de la competición de que se trate, con sus limitaciones y sus estipulaciones de tiempo, acaben masacrados cuando se meten en un deporte diferente.

La rutina en el entrenamiento y por qué es un handicap en la preparación del artista marcial

Nota: la esencia del siguiente artículo está en romper la rutina en el entrenamiento de manera justificada en contraste con metodologías habituales, no en faltar el respeto a los deportistas de tkd (deporte que conozco mejor que otros al haberlo entrenado casi 20 años, motivo por el cual hago más alusión a lo que veo o he visto en el tkd), rugby, gimnastas, etc a que se hace referencia en él.

Tras muchos años entrenando artes marciales he oído varias veces eso de "las clases del profesor fulano son siempre iguales, repetitivas, previsibles...", el calentamiento es siempre así, luego estas técnicas, luego este combate de competición...

Y el caso es que si uno entrena el taekwondo estándar, es decir, el que se promueve desde las federaciones, con sus competiciones ridículas de kyorugi o pumse, se encontrará con un nivel tal de especialización en que todo se torna repetitivo, monótono, aburrido, previsible...

Es obligatorio especializarse si te dispones a competir.

Los deportistas de fútbol americano trabajan todos los días tackles, sprawls, sprints, lanzamientos, recepciones... los jugadores de baloncesto entrenan hasta la náusea bloqueos, jugadas ensayadas, entradas a canasta...

Los deportistas del taekwondo entrenan:
  • para combate: bandal chagui, tuit chagui,
  • para pumse: pumse, pumse, pumse

Éste es el enfoque deportivo, el orientado a la competición.

¿Qué hay de arte marcial?

Hacer pumse es similar a lo que hacen los gimnastas cuando ensayan sus coreografías: hacen sus ejercicios, se ponen fuertes, son ágiles... y sirven para las artes marciales de la misma manera que un jugador de rugby puede utilizar su buena forma física para defenderse.
Si al fin consigue buena condición física sólo con hacer formas... bravo! pero yo no lo creo ni lo promociono.
En suma, hacer coreografías (pumse, kata) no te hará un buen guerrero, no pierdas más el tiempo, chaval, deja de entrenar solo/a y busca un compañero al que agarrar, menear, pegar y dejarle que te pegue.

Las rutinas
¿Por qué esta introducción? Porque especializarse se asocia a la competición.
Ahora bien, para las artes marciales, es decir, la autodefensa, el combate, no hace falta ser especialista en dar patadas, dar puñetazos, proyectar a uno al suelo... qué va. Basta saber un poco de todo y tener asimilados unos principios.

Los practicantes de artes marciales, entendiendo por tales los que entrenan para el combate, para defenderse y no los que entrenan con el principal objetivo de encontrar/manejar el ki, chi y mierdas de ésas, deben prepararse tanto psicológicamente como físicamente.

Desde el aspecto psicológico, soy de los que dicen que no hay que seguir muchas rutinas.

¿Cómo se consigue eso entonces? Hay que hacer calentamientos diferentes, marcar diferentes reglas de combate, hay que pelear con personas de diferentes tamaños, actitudes y aptitudes.

  • Con una clases estructurada de tal manera que no sabes qué esperar el practicante estará alerta durante todo el entrenamiento.
  • Si el calentamiento consiste en a b c y d todos los días el practicante bajará la guardia y entrenará por inercia, con un bajo nivel de alerta.
  • En cambio, si permutamos los ejercicios y los variamos el practicante deberá prestar atención siempre.
  • Aumentará el nivel de tensión, aunque sea poco, y le preparará un poco mejor para el combate, dado que no siempre sabemos cuándo nos van a atacar.



En esta escena de más arriba el de la camiseta caqui no estaba alerta y el atacante tuvo fácil ensartarle con el machete.

Por ejemplo, en el calentamiento podemos empezar siempre con una serie de ejercicios de rotaciones articulares y estiramientos para luego hacer lo siguiente:
  1. carrera: normal, lateral, espaldas, cogiendo la moneda
  2. pummeling
  3. arm drags
  4. sueltas de agarres + hand fighting
  5. esquivas ante golpeo (haciendo sentadillas por ejemplo cuando nos lanzan overhands)
  6. caídas, movimientos en el suelo...
Puedes cambiar el orden de estos ejercicios, hacer unos y dejar otros para otro día. El practicante está ensayando unas caídas y no sabe si luego le tocará hacer sentadillas o hand fighting.

La mentalidad correcta es pensar que hay que saltar de un ejercicio a otro con gran rapidez para que dé tiempo a hacer el número máximo de repeticiones del ejercicio de que se trate.

Otra máxima del entrenamiento es la explosividad.
Cuanto más mejor. Más repeticiones --> más probabilidad de aprender a hacer las cosas bien antes.

Ya hecho el calentamiento se puede trabajar técnica y de vez en cuando sorprender con el grito de ¡PELEA! sin tener que dejar esa faceta para los últimos 20 minutos de la clase.

Otra salida de la rutina es trabajar la pelea con diferentes reglas
  • Un día se hace un combate de boxeo
  • otro boxeo con agarres
  • otro kick boxing
  • otro día se hace combate estilo kyokushin (golpeo con manos en tronco, patadas a todas las alturas) pero incluyendo agarres y lucha
  • otro día sólo lucha
  • otro día lucha con golpeo
  • ...
Aunque hay alumnos a los que les cueste adaptarse a esta metodología al principio, con perseverancia, entrenamiento y paciencia todos aprenderán que el arm drag es básico, que el pummeling es básico, que dar hostias con las manos o agarrar del cuello o levantar al compañero desde una cogida a dos brazos por la cintura son cosas... básicas. 4 técnicas básicas, que se entrenan muy a menudo.

Pero, claro, hay que entrenar con regularidad. No sirve ir sólo un día a la semana a clases así. Debe haber constancia.





A favor de las rutinas está que ayudas al practicante a no pensar mucho, pero claro, una cosa es fitness y otra cosa es pelear.

El practicante debe decidir dónde quiere meterse y ser honesto y coherente en su elección del estilo de la clase y sus necesidades

Defensa personal en la federación madrileña de karate - febrero 2011

Ayer asistí a:

27/02/2011
Curso de defensa Personal
PONENTE: D. Ángel Gómez Vivar
6º Dan de Karate
Instructor Nacional de Defensa Personal

Día: 27 de Febrero de 2011
Horario: de 10,00 a 13,00 h.
Temario: Técnicas aplicadas contra Agarres, Atemis y Armas
Edad: desde los 16 años

LUGAR: POLIDEPORTIVO DAOIZ Y VELARDE
C/Alberche, 21 (Sede de la F.M.K.)

CUOTA: El Curso es GRATUITO, para todos los afiliados a la F.M.K. en el 2011, debiéndose abonar la cantidad de 3-Euros, cantidad que será devuelta el mismo día del Curso con la presentación del recibo.
Se homologaran las horas de formación y se entregara diploma de asistencia.

Limite 100 personas, las inscripciones deberán realizarse antes de las 12 horas del Martes 22 de Febrero


Las conclusiones son las siguientes.

  • Exceso de participantes: no había suficiente espacio para entrenar con seguridad. Además, el “ponente” señaló al principio de la sesión que había personas que no se habían inscrito en el “curso” pero que podrían asistir de todos modos. Situación ilógica cuando previamente en la convocatoria has establecido un plazo de inscripción y establecido una fianza que no se devuelve a quien no asista. Si esto se generaliza asistiremos todos los interesados (federados o no) a estos entrenamientos sin inscribirnos previamente y eliminando el riesgo de perder el dinero entregado como fianza.
  • Demasiado poco tiempo para practicar: no cronometramos pero daba la sensación de que disponíamos de entre 45 segundos y minuto y medio para practicar cada técnica. La sensación que nos queda es que el profesor demuestra que sabe hacer muchas cosas y mucho daño. Sin embargo, con tan poco tiempo para practicar el alumno que no sepa nada de esto no puede asimilar prácticamente nada y las horas se le hacen eternas.

A mí, particularmente, no se me hizo pesada la sesión, pero entiendo que a otras personas se les pudiera hacer pesada.

Escuchamos comentarios de otros participantes sobre que el mejor en estos cursos es Luis García Beamud y los que fuimos de Colmenar le echamos de menos, aunque yo a estas alturas, tras mucho tiempo sin verle im(/re)partir, recuerdo que quitaría de sus entrenamientos las aplicaciones contra puños directos (yo cambiaría el escenario del puño directo por otro de agarrar el cuello o de empujar) y patadas deportivas.


Creo que es mejor practicar unas pocas técnicas durante mucho tiempo, porque, como dice Loren Christensen en sus obras, el secreto de esto de entrenar artes marciales está en… la repetición. Cuanto más entrenes mejor te saldrán tus técnicas.






Por otra parte, después de varios años asistiendo a estos cursos de la FMK, parece claro que es habitual que los asistentes no hayan entrenado nada o casi nada de agarres.

Ni siquiera muchos de los cinturones negros saben trabajar agarres.

Eso debe de ser porque practican mucho puñetazo y patada de competición…

Como esto es lo habitual, creo que los profesores que quieran utilizar/enseñar agarres a los deportistas del golpeo (karate, taekwondo) deberán reducir el arsenal técnico en cada sesión de entrenamiento en pos de una mejor asimilación de los principios básicos de las técnicas de control y luxación.

Al entrenar pocas técnicas pero durante más tiempo el alumno aprenderá mucho mejor cómo funcionan y deberá poder aplicarlas en casi cualquier contexto (empujón de frente, puño circular, agarre a una mano, inmovilización de frente o por la espalda...).

Entiendo que una proyección implica una caída más o menos fuerte al suelo, que al hacer una técnica de luxación dolerá un poco (bueno, entrenando no debería ni dolerle al uke, y no precisamente porque sea un gran atleta y sus tendones y músculos sean de acero)…

Lo que no entiendo es que al marcar un golpe (con la mano, codo, pie, rodilla, cabeza) se impacte con el pobre chaval que le sirve de uke.

Tampoco entiendo que trabajando una luxación de codo o muñeca se hagan movimientos bruscos. Eso es lo que veo habitualmente. Creo que los ukes deberían conocer cuál debe ser su reacción si le dan un rodillazo abajo (encorvarse) o un golpe arriba (llevar la cabeza hacia atrás) y para eso el profesor debería enseñarlo antes. El profesor debe enseñar a entrenar, no dar palizas a los ukes.

Con todo, he de decir que ayer no vi la peor demostración de brutalidad con un uke, pero en momentos sí que pensé este asunto.

  • Aplicaciones poco útiles: Esto me recuerda a la dicotomía que se da con el autor: Sang H. Kim. Tengo estos dos libros suyos:









Taekwondo Self-defense: Taekwondo Hoshinsool

y

Vital Point Strikes: The Art and Science of Striking Vital Targets for Self-defense and Combat Sports



Compré primero Vital Point Strikes y vi en él aplicaciones interesantes, impensables para el practicante habitual del taekwondo deportivo que ya tengo superado.
Un magnífico libro sobre puntos de presión, aplicaciones prácticas y estrategia de defensa personal que incluye trabajo de defensa ante ataques con cuchillo, pistola... incluso me pareció ver claras aplicaciones de técnicas de pumses (boon hae – bunkai).



Pasado un tiempo descubrí que iba a sacar al mercado uno específicamente de defensa personal Taekwondo Hoshinsool y me dije: será boonhae, aplicaciones de los pumses. Veamos si es del estilo bunkayer de Patrick McCarthy o Iain Abernethy y nos abre los ojos a los que hemos entrenado pumses como cosas tontas sin saber realmente lo que hacíamos.

No. Era la típica mierda de exhibiciones para los padres de los niños que van a clases de “artes marciales” con muchas patadas a todas las alturas válidas en las competiciones de taekwondo (medias y altas, patadas con giro...), saltos, ataques improbables (agarres raros, ataques rectos de puño)… nada que ver un libro con el otro.



CONCLUSIÓN
Si se trata de entrenar/enseñar defensa personal el contenido de la sesión tiene que tiene que ser sobre eso:
psicología, técnicas, estrategias, métodos de entrenamiento… y no mierdas para las exhibiciones que demuestran las habilidades físicas de los exhibicionistas. Una cosa es ser buenos atletas y otra es entrenar para defendernos.

"Ya no progreso"

Hace poco leí en un foro de Hispagimnasios que una persona tenía un profesor al que se la sudaba el color del cinturón que se ponía para sujetarse la chaqueta y que iba con trazas diferentes cada día.

Otros foreros le dijeron que tuviera mucho cuidado con lo que hacía, con quién entrenaba, etc porque, más o menos, "no ponerse el cinturón que te da tu maestro es una falta de respeto para dicho maestro y la línea", que no perdiera más el tiempo y buscara cinturones negros en su zona de residencia, que los había muy buenos y que eran toda una garantía.

El que entrenaba con ese profesor tan atrevido contestó que estaba contento con las clases que recibía, con buen ambiente, aprendiendo... y que cuando viera que ya no progresaba cambiaría a otro sitio.

Éste es el quid de la cuestión: ir a entrenar y darse cuenta de que no estás aprendiendo nada. ¿Qué hacer en esta situación?


Análisis de la situación:

-Interno/subjetivo/el practicante:
  1. Alto nivel de exigencia que se impone uno mismo. Quieres ser Fedor, pero tienes obligaciones que no quieres/puedes dejar de lado (trabajo, familia...)
  2. Actividad equivocada: quieres aprender a tirar a una persona al suelo y te apuntas al gimnasio donde están los mejores competidores de taekwondo WTF/ITF de la zona.
  3. Condiciones físicas poco aptas para la actividad: tienes mucho sobrepeso y quieres lanzar patadas altas y dar volteretas como Sammo Hung a pesar de llevar sin hacer ejercicio muchos años.
  4. Condiciones sociales: parece que ningún compañero te quiere




-Externo/el entorno/la actividad/el profesor:
  1. La actividad realizada no es la prometida: por ejemplo, te prometen defensa personal y te enseñan a actuar en competiciones.
  2. Otros compañeros evolucionan pero tú no.
  3. Practican unos pocos y otros se dedican a mirarles: cuando, por ejemplo, el profesor hace más demostraciones de la cuenta.
  4. Falta de intensidad en las clases: ambiente relajado, los alumnos se detienen demasiado tiempo a colocarse los ropajes, hablan y discuten la técnica, se toman su tiempo para levantarse del suelo...
  5. Sólo se enseñan 4 técnicas, siempre las mismas, y no son las más útiles precisamente.
  6. Predominan los compañeros obtusos y estancados que imponen su "savoir pas faire" al resto: si son varios en el mismo aula huye de ellos cambiando de escuela cuanto antes.


Posibles soluciones

Hay algunos que quieren ser Fedor Emelianenko desde que ven que pueden hacer un armbar, un derribo y un reversal.
En estos casos el secreto es... entrenar más.

Fedor es de los mejores competidores de MMA y eso es porque ha entrenado muchísimas horas y bien, con compañeros bien entrenados, buenos ejercicios, buenas estrategias de combate, buena planificación de entrenamiento y estilo de vida...

Gracias a una buena combinación de estos y otros factores Fedor ha podido llegar a donde ha llegado.




Si tu caso es que quieres ser un Fedor y entrenas poco, cámbiate de gimnasio o cambia tus rutinas de entrenamiento. Sobre todo, échale más horas.

La sensación de "no progreso" es para mí una sensación de frustración. Lo primero es ver qué nos frustra.
Si podemos hacer algo nosotros tendremos que poner medios para solucionarlo. Si no depende de nosotros o el entorno no es favorable, lo mejor será buscar otro gimnasio.

Si la frustración es porque no aprendes unas técnicas entonces busca otras que sean mejores para ti.
Si es una técnica básica (a utilizar casi siempre), pregunta al profesor, a los compañeros, investiga en internet... en youtube tenemos todo tipo de vídeos, desde cómo cocinar hasta cómo estrangular a alguien.

Si otros evolucionan y tú no: compárate con ellos. Fíjate si tenéis las mismas condiciones físicas y si entrenáis igual, mismo número de horas a la semana, intensidad... cópiales en lo que puedas.
Si no tenéis las mismas condiciones físicas céntrate en TUS técnicas, las que puedas hacer con seguridad. Al fin y al cabo, no todo el mundo tiene que hacer slams, fireman carries ni double leg takedowns...




La solución más común: "sal de ahí"

Sí, prueba en otros gimnasios.

  1. Si la actividad o el gimnasio no es como esperabas o directamente no te gusta: sal de ahí.
  2. Si el ambiente no es bueno: sal de ahí.
  3. Si no hay intensidad en los entrenamientos y sabes que ésta es necesaria: compártelo con los compañeros que creas que piensan igual que tú y entrena sobre todo con ellos. Deja a los "no intensos" que hagan el perro solos. Si es algo generalizado de la clase: sal de ahí.
  4. Si no estás de acuerdo con las 4 técnicas que se hacen pregunta por qué ésas y no otras. Si no te convence el motivo, sal de ahí.
  5. Si nadie te quiere para entrenar con él, replantéate seguir en esa escuela, en ese grupo o tal vez directamente en esa actividad. No todo el mundo está capacitado para entrenar en clases colectivas de artes marciales. También hay clases privadas, aunque tienen su precio, como es lógico.
  6. Si sólo te admiten unos pocos compañeros intenta ponerte más con ellos. Si nadie te quiere para entrenar con él, vete de ahí.
  7. Si tienes poca experiencia en este mundillo: sal de ahí, aunque sea por un rato (cursos, seminarios, jornadas, meses en otras escuelas...). Entrenar con otros profesores te ayudará a coger perspectiva y tal vez el día de mañana desees volver a esa primera escuela o tal vez no porque hayas encontrado una escuela mejor para alcanzar tus objetivos.

Perversiones: La necesidad de tener cinturones negros y las competiciones en las artes marciales

Con independencia de que quede muy bien tener una clase llena de alumnos uniformados y que una gran parte de éstos luzcan el cinturón negro, discuto la necesidad de que esto sea una buena señal en una escuela de artes marciales.



EL CINTURÓN NEGRO

Está claro que los que empezamos en las artes marciales nos movemos en muchas ocasiones inducidos a obtener el cinturón negro. Ese parece el objetivo con el que nos sentiremos realizados “artísticamente en lo marcial”.


El alumno que entra en la escuela ve que hay cinturones de colores y que se discrimina a los alumnos por el color del cinturón, de modo que el alumno aspira a obtener el cinturón que marque un mayor nivel para quedar siempre por encima del resto (tal vez reflejo de nuestros valores sociales).


FORMAS PARA CONSEGUIR EL CINTURÓN NEGRO

Habitualmente sucede que el alumno se marca como objetivo obtener un cinturón negro, luego otro, luego otro... hasta llegar al 5º o 6º dan. ¿alguien se pregunta para qué?

Puedo entender que prepararse para el 1º dan en estilos “de golpeo” como taekwondo o karate pueda tener cierta utilidad ya que la precisión en la ejecución de las técnicas de brazo que aparecen en las formas (los pumses o katas) ayuda a mejorar la destreza en la ejecución de los movimientos. No lo dudo y de hecho considero que trabajar formas es algo, tal vez, de niños y/o más avanzado.

Como ya he reflejado antes en este blog, estoy en desacuerdo con la consideración de que sea simplemente un puño o una defensa un jirugui (tsuki) o un maki (uke). Creo que en el combate real habrá golpes, agarres (de las extremidades, del pelo, de las orejas, etc), y hasta suelo. Si creemos que las formas condensan las técnicas del combate, estaríamos haciendo el ridículo practicando esas formas estandarizadas por las federaciones.

Entonces ¿de qué sirve aprender formas y formas para sacarse un cinturón negro? Creo que para más bien poco. Con katas no se forma a un guerrero sino con trabajo intenso, algo que por lo demás adolecen los katas que sirven para aprobar los exámenes de cinturón negro.

De hecho, creo que trabajar mucho las formas trae a largo plazo lesiones en las rodillas por lanzar patadas al aire con fuerza y clavando las técnicas. O tal vez no me hayan enseñado a practicar formas correctamente... que tampoco me extrañaría, visto el alto índice de lesiones de rodilla que hay entre los practicantes de taekwondo.


En cualquier caso, ¿de qué sirve tanta forma? ¿Por qué hay que entrenar formas si quieres aprender a defenderte?

Soy más partidario del contacto con un compañero, de trabajar con él las sensaciones, el equilibrio, el dolor (no hay connotaciones sádicas o masocas aquí, ojo), la fuerza, la tensión... y luego, para pulir, desarrollar precisando nuestros movimientos hay que utilizar las formas.


¿Formas = sombra?

Los westerners (boxeo-kick boxing, wrestling) son más de sombra que de formas, pero en definitiva trabajan igualmente en solitario sus movimientos para mejorar la precisión de los movimientos, como hacen los easterners (artes marciales orientales con formas: taekwondo, karate, kung fu...).


Recuerdo que al sacarme el 1er dan de taekwondo me dijo un veterano judoka 2º dan que “a partir de ese momento es cuando empezaría a aprender”. Qué frase tan manida y vacía de sentido. Se empieza a aprender desde que puedes aplicar lo que sabes y en los 7 u 8 años que seguí en clases de taekwondo con un cinturón negro como parte del uniforme no aprendí ninguna aplicación nueva, sólo pumses superiores.

Fue al salirme del taekwondo y practicar otras cosas cuando empecé a aprender y descubrir aplicaciones de los moviemientos de los pumses. Cosas que nadie del mundo del taekwondo me había enseñado. Ahí es cuando empecé a descubrir el verdadero valor de los pumses: los pumses son el equivalente al trabajo de sombra.


¿COMPETIR EN SOMBRA?

Entonces, ¿por qué se hacen competiciones de formas? No veo a los boxeadores o wrestlers compitiendo para ver quién es mejor haciendo sombra ante un jurado.

Formas y sombra son mecanismos de entrenamiento en solitario, como lo pueden ser ejercicios pliométricos o somatotróficos y no me imagino competiciones de taekwondo o karate en modalidades de fondos, sentadillas o a ver quién hace más saltos jack o más patadas a los paos en un minuto.


Combate y competición

Igualmente las competiciones de combate (kyorugui en taekwondo) son absurdas. El combate ligero con unas normas debe ser uno de los mecanismos para el trabajo del estrés o la tensión de la pelea.



Y parte de la gracia está en poder cambiar las normas cada cierto tiempo. Por ejemplo, en un momento dado se hace pelea “de boxeo” sólo puños, en otro momento sólo de pies, en otro se combinan ambos elementos, en otro momento sólo vale agarrarse y se puede ir al suelo, en otro los golpes son al tronco y se puede agarrar tomando la nuca, randori de ataques y realizaciones de controles (como en aikido), desventaja numérica, etc.


Diferentes reglas, diferentes situaciones... hay que concienciar al alumno de que en la situación de caos de una pelea no hay reglas fijas casi nunca (ni siquiera una patada baja es eficaz siempre).


Entonces competir en combate deviene ridículo si es el objetivo final de las escuelas. El profesor que quiere que sus alumnos sean campeones a toda costa es un timador de las artes marciales simplemente porque no enseña al alumno a defenderse sino a competir y todos sabemos que para ser el campeón una de las claves es la especialización: El campeón será el que mejor se adapte a las restrictivas reglas de las competiciones y el que mejor efectúe sus ejercicios. Será un grandísimo atleta también, no hay duda, y tendrá sus opciones de noquear al típico borracho de bar al tener grandes reflejos, sentido de la distancia, potencia, etc.


Entrenar para pelear

Pero como no todos podemos ser campeones hay que economizar el tiempo disponible y entrenar sobre todo en aquello que resulte más práctico en las artes marciales, que no necesariamente en las competiciones deportivas de artes marciales.

Y la clave está en machacar, machacar y machacar los fundamentos técnicos (por ejemplo, unos directos, unas patadas bajas y unos agarres), físicos (fuerza, resistencia, potencia) y psicológicos (superar el miedo al agresor a base de enfrentarnos a situaciones de tensión).


Considero que no tiene mucho sentido practicar siempre la misma luxación de muñeca o la misma proyección. Hay que introducir variantes para entender mejor cómo funciona, pero sobre todo, cómo no funciona, la articulación o el equilibrio. Pero no se pueden incluir demasiadas variantes en cada sesión para evitar que los alumnos pierdan la atención y no puedan seguir el patrón que se ha establecido previamente (y que está marcado por: directos, patadas bajas y agarres; condición física, tensión...).


En contra del sistema actual de grados

En suma, creo que con el sistema actual de grados (taekwondo, karate, jiu jitsu, aikido, basado en la realización de formas "sin sentido práctico-aplicado") se ralentiza el aprendizaje de los guerreros. Me parece ineficaz aunque lo pueda comprender.

Tener cinturones negros y campeones en clase ayuda a mejorar el marketing de la escuela y el prestigio del profesor, pero, no nos engañemos, así no se forman guerreros sino simples deportistas que por sus cualidades y destrezas físicas tendrán alguna ventaja en una eventual confrontación, como también es el caso de, por ejemplo, los halteras o los jugadores de rugby, poderosos atletas todos ellos.


Por eso creo que no hay que echar por tierra los métodos de entrenamiento que no se ciñen, ni rigurosa ni libremente, a lo que hemos vivido con nuestros anteriores entrenadores ni a los de aquellos actuales que fabrican muchos campeones.

Como profesores hay que distinguir entre el deporte de competición y el ejercicio encaminado a la defensa personal.

Como empresarios hay que tener claro nuestro público objetivo y saber qué decirle y qué darle para que venga y pague.

Como alumnos hay que tener claros nuestros objetivos y preferencias y comentarlas al profesor, que, si es abierto, intentará aportarnos una solución que nos beneficie a nosotros, no a él (sí, yo te enseño, yo te enseño..., pero dame dinero, dame dinerooooo).


Empieza 2010 y seguimos entrenando artes marciales en Colmenar Viejo

Empieza el año 2010 y parte de los nuevos propósitos del personal en general pasa por dejar los malos vicios, llevar una vida más sana comiendo mejor y haciendo ejercicio...

Sólo en esto último os podemos ayudar con las clases que impartimos en el Club Bushido Colmenar Viejo.






  • Tenemos personas interesadas en practicar artes marciales que empiezan de cero,
  • tenemos veteranos practicantes que encuentran en estas clases de defensa personal (goshin en japonés, ho shin sul en coreano) una forma alternativa de entrenar con la que tal vez nunca habían soñado hasta ahora,
  • tenemos personas interesadas en descargar la adrenalina que les genera la tensión del trabajo o de las cargas familiares,
  • tenemos interesados en aprender a defenderse,
  • tenemos interesados en ponerse en forma...
  • ... todas ellas personas con interés en cosas diferentes que finalmente vienen y se divierten mientras se ponen en forma y aprenden cosas de sí mismos y de otras personas.



Porque esto ante todo es un club social, un punto de reunión donde convergen las personas interesadas en aprender a pelear para defenderse pero no en agredir a otros.

La disparidad de las metodologías seguidas por los dos profesores que impartimos la actividad ahora le da una consistencia al objetivo de la actividad: enseñar a esperar lo inesperado, a defenderse de multitud de situaciones de tensión, a mantener/crear una autodisciplina que ayude a la persona a mejorar tanto individualmente como socialmente.



Esto no se adquiere en unos pocos meses de clases, entrenando unas pocas horas a la semana. Es un proyecto a largo plazo.

Como ejemplo de tal afirmación me pongo yo mismo: Empecé en las artes marciales hace casi 30 años y no paro de aprender técnicas y formas de entrenar que transmito a los socios del club que vienen buscando algo nuevo.
Tras tanto tiempo sigo aprendiendo, sí.

Hay varios hitos en mi carrera marcial: empecé practicando un deporte "marcial", cambié de gimnasio y de profesor varias veces, me lesioné, busqué nuevas actividades y nuevas influencias, empecé a refundirlo todo y me di cuenta de que podía transmitir lo que ya sabía y lo que iba aprendiendo. Ello me ayudaría a aprender aún más.





De modo que ahí estamos, en el club bushido casi todos los días de la semana enseñando lo que hemos denominado goshin, pero que no es otra cosa que artes marciales útiles, sin emperrarnos en lo deportivo, en ganar competiciones, ni cambiar de cinturón, aunque también haya un lugar para quien lo busque. En esencia, lo importante es aprender.




Para participar en dicha actividad sólo habrá que rellenar la HOJA DE INSCRIPCIÓN CURSO 2009-2010 y entregarla en el Servicio Municipal de Deportes (Complejo Polideportivo Lorenzo Rico) o a los profesores cualquier día en clase.

La cuota de la actividad será de 30 euros/mes, 80 euros/trimestre (cuota adultos):
  • Grupo 1: Martes y jueves de 20 a 21:30 horas (CEIP Tirso de Molina)
  • Grupo 2: Lunes y miércoles de 19:30 a 20:30 horas, viernes de de 19:00 a 20:15 horas (tatami del Budokan)
  • Grupo 3: sábados de 12 a 14 horas (tatami de la Piscina municipal de verano)
















Es decir, se puede entrenar con nosotros hasta 6 días a la semana por una cuota de 30 euros/mes u 80 euros/trimestre.
En caso de entrenar solamente los sábados, la cuota mensual para adultos será de 12 euros, o en su lugar cuota anual de 100 euros.

En las clases del grupo 1, goshin-MMA defensa personal (martes y jueves), haremos muchos trabajos de control, luxación, golpeo, derribos, puntos de presión, etc siempre en aplicación a situaciones reales, de modo que podréis ir a entrenar con la ropa y calzado que consideréis convenientes (vaqueros, chandal, traje y corbata, zapatos, deportivas, etc.).

Para los entrenamientos del grupo 2, goshin/karate adultos (lunes, miércoles y viernes), se utilizará una metodología tradicional (karate Shotokan) y aplicaciones a la defensa personal. Será necesario portar gi, es decir traje de entrenamiento típico de karate, judo, taekwondo. etc.

Para los entrenamientos del grupo 3, goshin MMA (sábados), se utilizará la metodología de entrenamiento de artes marciales mixtas, pudiendo portar karategi, judogi, dobok, etc. o shorts y camiseta, y entrenaremos descalzos.


Estáis todos invitados a probar alguna clase con nosotros o si estáis de visita por Madrid o Colmenar Viejo estáis invitados a entrenar con nosotros.


NOVEDAD en 2010: Estamos estudiando la posibilidad de empezar a entrenar Brazilian jiu jitsu en Colmenar los sábados de acuerdo con la metodología de la Gracie University. Iremos viendo poco a poco cómo evoluciona la cosa.

Formas técnicas de las artes marciales (katas, pumses) y su utilidad para la pelea

Cada vez soy más partidario del "se pelea como se entrena" o "se juega como se entrena".

Por eso me gusta cada vez más "El sargento de hierro".



Tom Highway les organizaba unos entrenamientos a los chicos con munición verdadera, con fusiles de asalto con "un sonido característico" y mucho acondicionamiento físico.

Fue una preparación bastante jodida para los muchachos pero luego ello reportó buenos dividendos al liberar con bastante éxito la isla de Granada que había sido tomada por cubanos.

Sólo hay que comparar cómo parecía haber alguna divergencia entre la forma de entrenar a la tropa de élite del mayor Powers y el pelotón de reconocimiento del sargento de artillería Highway.

En el enfrentamiento que tuvieron entre ambos colectivos (Webster-Powers vs Highway), estando preparados en menos tiempo los segundos, se produjo lo que tal vez sería un empate técnico al llegar simultáneamente a la charca y luego en la evacuación de la misma en la primera pelea de desempate que se produce en ella.

Los métodos de entrenamiento de Highway demostraron ser más eficientes que los estándares vigentes en aquel momento. Highway les preparó a la manera tradicional.

Quiero decir con este símil que soy más partidario de entrenar como luego se espera que se vaya a pelear, eso sí, manteniéndose a una cierta distancia de la culminación definitiva de nuestras técnicas para reducir los riesgos de lesión en los practicantes.


¿Y LAS FORMAS?

Un kata/pumse puede servirle a cada uno para lo que considere más válido, pero para mí son referencias para varias cosas: enseñar aplicaciones, trabajar los principios de los movimientos necesarios para ejecutar técnicas, coreografías útiles para trabajar la tensión dinámica que me ayude a mejorar mi tonificación muscular...

No comparto para nada la forma de trabajar con compañeros que se demuestra en el vídeo de más abajo simplemente porque me parece ineficiente:

Entiendo que si tienes compañero hay que aprovecharse de él y simular pelear, dándole al entrenamiento todo el realismo posible dentro de un marco de seguridad para mantener la integridad física de los practicantes.