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Lesiones a tutiplén con esta gente

Me he encontrado con un comentario a un vídeo de un combate nuestro de MMA que decía "Lesiones a tutiplen con esta gente".
Su nick incluía una palabra en japonés y he supuesto que sería practicante de artes marciales. Inquieto, me he preguntado ¿de qué secta vendrá éste tío? He pinchado en su nombre y he visto que no subía vídeos suyos y sólo comentaba negativamente los de otros, de modo que no me podía imaginar por qué diría algo así.


TIPOS DE CRÍTICOS
Creo que quien hace ese típico comentario de "haciendo esta actividad o entrenando con Arturo te vas a lesionar" puede encuadrarse en tres corrientes de pensamiento:

  1. La corriente de los que
    • no saben nada o casi nada.
    • la violencia para ellos puede ser algo inaudito.
    • ver a dos personas que se den un golpe ya les puede parecer brutal.
    • Son los no violentos.
  2. La corriente del que
    •  Tiene experiencia, entrena habitualmente y sabe que lo que tú haces es incorrecto. 
    • Comenta y acierta al decir que te vas a lesionar simplemente porque el dedicarse a estas actividades conlleva alguna lesión de vez en cuando. Es decir, la probabilidad de lesionarse alguna vez es elevada cuando uno se dedica a actividades en que hay contacto con otra persona o el suelo, de modo que no tiene mucho mérito esa predicción. La lesión puede ser de mayor o menor gravedad, no tiene por qué ser invalidante, pero de eso no te vas a librar.
    • Evita las lesiones con una baja intensidad en su entrenamiento.
    • Tiende a criticar negativamente a otros estilos o escuelas considerados diferentes. Por ejemplo, crítica inter-estilos, si lo suyo se llama taekwondo critica al que llama a lo suyo jiu jitsu, mma, judo o karate. Crítica intra-estilo, si lo suyo se llama karate uechi ryu critica al que llama a lo suyo karate shotokan.
    • Suele intentar reproducir sin más lo que le inculca su (casi) único y venerado maestro.
    • Hay tendencia a que fomente prácticas cómodas y con poco riesgo para la integridad física de sus alumnos y sobre todo para si mismo.
  3. La corriente del que
    • Entrena con un alto nivel de intensidad, a diferencia del anterior.
    • Tiene experiencia, entrena habitualmente y sabe que lo que tú haces es incorrecto porque con sus métodos hay una tasa inferior de lesionados.
    • Podría decirse que su estilo de entrenamiento, objetivos e influencias son similares a los de aquél que critica pero está más evolucionado. 
    • Podría decirse que el crítico y el criticado entrenarían para competir en el mismo deporte.

Pues bien, diría que la persona que ha comentado que con nosotros habrá lesiones a tutiplén pertenece al segundo grupo. Pinché en su nombre con esperanza de conocer un poco sus gustos o preferencias, si se trataba de un fan de las personas que se muestran trabajando formas/katas o adicionalmente o por el contrario si era un ferviente seguidor de los métodos de preparación de entrenadores famosos de MMA, como Greg Jackson, Ed Soares, Rudimar Fedrigo, Erik Paulson, Greg Nelson... 



Nada. Sólo es un anónimo que predice públicamente que en mi gimnasio les esperan lesiones a los que se atrevan a venir.


EL RIESGO ESTÁ AHÍ
Pues bien, es verdad. Es bastante cierto. No nos vamos a esconder. Quien empieza a entrenar una actividad física debe esperar hacerse daño en algún momento. Las cosas son así, no hay que buscar más disculpas. No hay necesidad de evadir la realidad, esa cruda realidad...

Máxime cuando una persona quiere darte un puñetazo, una patada, tirarte al suelo, hacerte daño para que te rindas... Si no te haces nunca daño en esta actividad no sé entonces qué haces aquí. 

Vale, hay algunos que parecemos masoquistas, que estamos dispuestos a que nos hagan daño. 
Aquí entra en juego el factor competitivo: Estoy dispuesto a asumir un daño siempre y cuando yo pueda también hacer daño a los demás. No vas al gimnasio únicamente a recibir un maltrato. Vas a entrenar. El daño que te puedas hacer no puede ser letal, está claro. Unas veces te llevas un golpe más fuerte de lo normal y otras lo das tú. Esto funciona así. Si no estás dispuesto a hacerte daño no vengas a esta actividad a perder tu tiempo y el de los demás.

Yo soy consciente de lo que entreno y de que me puedo hacer daño. En mis muchos años entrenando me he lesionado muchas veces (esguinces, golpes contra rodillas y tibias, alguna luxación, algún KO, contracturas...) y no precisamente por seguir "mi método brutal, bárbaro y salvaje". Molesta lesionarse, pero desde mis años de chaval en taekwondo lo asumo como todos los demás y sigo volviendo a por más experiencia.

Mi objetivo no es buscar el dolor ajeno, sino la dominación de la situación. A veces le tienes que hacer daño al oponente y lo habitual es que sea un daño asumible por su parte. Fijaos que digo "a veces". Los oponentes entrenáis y sabéis hasta qué nivel de tolerancia podéis llegar. Así, por ejemplo, ante un armbar antes del daño definitivo (la luxación del codo) ya has identificado la situación de riesgo, te rindes y vuelves a empezar otra vez.
Sí, te puedes hacer daño seriamente, pero eso ocurre igualmente en todas las actividades que impliquen explosividad, contacto, desgaste, desplazamiento, velocidad... (tenis, fútbol, atletismo, bicicleta). Yo me rompí literalmente una rodilla en una clase de taekwondo y no estaba haciendo combate precisamente ni ningún otro ejercicio de riesgo.


He de decir que 
  • Entre mis compañeros de entrenamiento he visto más lesiones impeditivas como consecuencia de la práctica de otras actividades (el deporte rey también en esto es el fútbol). 
  • Entrenando conmigo se pueden haber hecho algo de daño, pero las mayoría de las veces ello no les ha impedido venir al día siguiente y seguir entrenando, aunque con un poco más de cuidado. 
  • En cambio, he conocido bastantes más bajas en el gimnasio por hacer parkour/yamakasi, accidentes de bicicleta, choques en partidos de fútbol...





COMPARA Y DECIDE
En relación con este tema recuerdo habitualmente la experiencia que me transmitió una compañera hace unos años: Le había dicho un maestro que "entrenando conmigo se podría lesionar". Guau, muy definitivo. 
Esto se lo dijo para hacerle ver que los entrenamientos con él serían más seguros para ella. El resultado por supuesto sería el mismo.

Mi respuesta fue más o menos: "te recomiendo que vayas a entrenar con él, compares y decidas qué metodología y/o grupo de entrenamiento te puede interesar más de acuerdo con tus objetivos". 

No recuerdo si probó con este maestro en particular. Sé que probó con otros grupos y me comentaba sus sensaciones, lo cual siempre agradecía. Finalmente se acabó lesionando conmigo y ya no la volví a ver. Vaya, ¿esperabais un final feliz?

Mi consejo para los críticos de las corrientes 1 y 2 es, siguiendo el dicho "wrestling- what men do during boys basketball season":
  

DON´T TRY THIS AT HOME, SCHOOL OR ANYWHERE





Esteroides. La historia de Nitro, gladiador americano




"las pastillacas son buenas, te dan una energía y una cosa... yo no sé... siempre, claro, tenéis que tomarlas con el consejo del encargado del gimnasio"

No todo es coña en el mundo de los esteroides.

He leído recientemente 


Gladiator: A True Story of 'Roids, Rage, and Redemption por Dan Clark




Es un libro que da bastante juego. Cuento por ahí estas cosas y la gente flipa:
  • El ego, cómo va el rollo de los esteroides, la furia, las peleas, el dolor, la dependencia de la sustancia, más ego, testículos como pasas, apetito sexual desmedido, más y más ego...
  • Cuando se va a liar con una antigua culturista, ahora oficinista, que tomó esteroides cuando competía y le salío vello facial, desapareció la grasa de sus mejillas afilando sus rasgos, el clítoris creció, creció... y en un micropene se convirtió...
  • La cruel infancia de Dan Clark: la muerte de su hermano delante de él cuando estaban jugando, su padre con dos prostitutas en la cama en que él estaba durmiendo...
  • Cuando le urge limpiar el organismo ante un eventual test anti doping y conoce a Olga, la europea del Este con marcado acento ruso y del tamaño del marco de la puerta que le dice que se desnude delante de ella (y describe cómo se le encoge el pene cada vez más, medio humillado), le limpia el intestino con dos tubitos que le parecen los canales de suministro de gas de Alaska. Ella le va comentando lo que ve que ha comido: "tenerrr que masticarrr mejor maíz; ayer cenaste brócoli, muy bueno alimentor; no deber tragar goma de mascarrr", "no mastico chicle desde niño" "clarrrro..." qué fuerte jajaja según esto tenemos cosas en nuestro intestino desde hace años.
  • Sexo con pornstars, strippers... todas son mujeres "rotas", violadas, drogatas... me acordé de Jenna Jameson. El concepto hyperexperience: todo tiende a la exageración. El sexo normal no vale, tiene que ser múltiple, con las tías más cañón, grabándose en vídeo...
  • Curiosamente estaba yo con la película de Marisa Tomei "Cuando salí de cuba"  en la tv (¿qué pasa? no todo lo que vemos los tíos duros es Terminator, Conan, Blade runner, Charles Bronson o Clint Eastwood. También nos gustan las pelis como Casablanca o Big fish) mientras estaba leyendo en el libro que Samuel Goldwyn (¡¡coño, el estudio de esa peli es ése!!, pensé), productor del programa de tv American gladiators se negaba a pagar a los gladiadores americanos como se merecían y éstos decidieron ir a la huelga... y entonces Dan Clark hace mención a un fracaso comercial de Goldwyn, una comedia de Marisa Tomei The perez family (increíble, la tengo puesta en la tv ahora) que costó 11 millones de dólares y recaudó sólo 2,5 en EEUU. No daba dinero a su nuevo show de tv muy rentable, American Gladiators, y tiraba ese dineral en una comedia romántica... qué paradoja.
  • Cómo ve a su padre moribundo en la habitación del hospital adicto a la vicodina y le considera un asqueroso adicto sin darse cuenta de que él mismo es uno también.
  • Cómo se convierte en presentador de tv y deja de meterse durante meses y el proceso de limpieza de su cuerpo, cómo a las 8 o 10 semanas nota que le vuelve el apetito sexual porque su cuerpo vuelve a generar las hormonas (testosterona),
  • Cómo cree que no es nadie sin su cuerpo inflado, ve que ahora no intimida, que su ropa de siempre le queda grande porque ya no tiene los músculos de antes...

Cuando he contado estas anécdotas mi audiencia se ha quedado boquiabierta. Seguro que también por mi forma de interpretar las escenas. 


Me recordaba a cuando narraba este año la historia de Bret Hart 

Hitman: My Real Life in the Cartoon World of Wrestling

.



Sin lugar a dudas me impactó más el libro de Bret. Es mucho más largo, tiene muchos más detalles, hay más profundidad en los demás personajes, he visto sus combates y los de sus compañeros, es el primero que me leo de estas características...
 

Pero Gladiator es un libro que he recomendado en los entrenamientos, al igual que la ingesta de esteroides para recuperarse de las lesiones... (luego siempre matizo que estoy de broma, jajaja).
 


El corolario del libro es que las pastillacas son malas. No hagáis caso del Hulk Hogan de Muchachada nui.

Dan Clark explica por qué. Básicamente:

  • Suponen una adicción como cualquier otra droga ilegal. Ved Breaking Bad para ver cómo la metanfetamina destruye al ser humano. Tiene un momento inicial de subidón, por así decirlo, donde el consumidor mejora su felicidad. Luego la necesidad de seguir mejorando las sensaciones, la felicidad, te obliga a seguir consumiendo, pero ya nunca es suficiente. Si lo dejas lo pasas realmente mal. Aún recuerdo lo angustioso del desenganche del protagonista de Trainspotting.
  • Los anabolizantes son una puerta para el consumo de otras drogas: se empieza con anabolizantes y éstos suponen la primera de una serie de drogas en la búsqueda de una satisfacción definitiva que nunca llegará. Dice el autor que no conoce a ningún consumidor de anabolizantes que no sea asimismo consumidor habitual de otras drogas habituales.
  • Advierte de las pautas de comportamiento de tus hijos que dan a entender que están consumiendo esteroides: casi repentina adquisición de mucha musculatura, irritabilidad, agresividad, acné en pecho y espalda, adquisición de revistas de culturismo... y cómo afrontar este problema.
  • Hay varias referencias a grandes/conocidos atletas fallecidos como consecuencia del consumo de esteroides. El más llamativo tal vez sea Chris Benoit a causa de cómo acabó con las vidas de su mujer, su hijo con síndrome de Down y la suya misma, fruto de lo que se conoce como roid rage (¿furia de esteroides?) tras muchos años consumiendo y castigándose en una actividad extrema como es el prowrestling americano al más alto nivel.




No obstante, para recuperarse de las lesiones parece ser que ahora algunos viejos deportistas como Bas Rutten y Randy Couture, así como otros aún en activo como
Dan Henderson o Chael Sonnen están en tratamiento para compensar la falta de generación de testosterona de manera endógena (a partir de los 40 años baja la generación natural de estas hormonas) y poder recuperarse de los múltiples traumatismos que tienen sus articulaciones tras tantos años de castigo.


A esto no llega Dan Clark en el libro, aunque tras 20 años consumiendo y todo lo que ha sufrido para dejarlo está claro que no iba a dejar abierta una puerta a su consumo en un libro anti esteroides, aunque fuera bajo supervisión médica. Normal. Él empezó con 18 años bajo supervisión de un médico que luego fue encarcelado por tráfico de esteroides.


Dice que él empezó a engancharse para recuperarse de una lesión que precisamente se había producido por consumir. 
Cogió demasiado volumen en muy poco tiempo. 
Su cuerpo no pudo soportar ese sobreesfuerzo y se rompió. 
Para recuperarse tomó más, se hizo más grande y se volvío a romper... 
Una espiral de declive muy poco recomendable.