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De vuelta al mundo del aikido



Después de un periodo de desinformación, imposición de condiciones impidiendo la práctica de aikido, he vuelto a la práctica de este arte marcial en Colmenar Viejo.




Tras el despido de los dos profesores que generaron mal ambiente en el Club Bushido y el fichaje de la escuela de Moralzarzal, el Club Aikimy, se abrían de nuevo las puertas a los más veteranos practicantes de la escuela de aikido en Colmenar Viejo.



Los piquetes desinformativos




Los profesores engañaron a unos cuantos alumnos con pocos meses de práctica, en el fondo son los únicos a los que podrían influenciar, ya que en realidad desconocen los antecedentes que han desembocado en un punto de inflexión en el aikido en Colmenar Viejo, y montaron piquetes desinformativos a la puerta del dojo.


Desinformaron a la gente que acudía a entrenar, les "coaccionaron" para que no entraran a practicar con el nuevo profesor e intentaron destruir la organización acudiendo al Ayuntamiento, propietario del tatami donde se practicaba, para que les cediera a ellos la instalación.

Acudieron incluso a otra escuela del propio club para conseguir fuerzas con las que derrocar a la junta directiva que les había despedido. En una situación ridícula defendían lo indefendible mintiendo a sus propios alumnos y al Ayuntamiento.




Los antisectaristas



Resulta curioso que la gente disidente con ellos es la más veterana y sólo los incorporados en el plazo del último año les siguen. Tan curioso que da que pensar:
Tal vez resulte que es la gente que ha salido del dojo a practicar con otros profesores la que ha descubierto que se les ha intentado aislar del mundo exterior para tapar las propias carencias en el método y la técnica.
Es decir, salir a practicar con otras personas ponen en evidencia que durante los últimos 5 años, mientras en otros dojos la gente ha aprendido a caer, a ejecutar adecuadamente las técnicas y se han examinado para obtener su hakama, entre otras muchísimas cosas que puede aportar el aikido, éstos no han hecho más que perder el tiempo con una especie de coreografía con cierto aire marcial.




El origen del problema


Resulta que el conflicto explotó con la incursión en Colmenar de un amigo con sus mismas y otras influencias, fuera del dojo "oficial". Entonces, los profesores "titulares", los contratados y retribuidos por el club, dijeron que nadie podía venir a entrenar a nadie a Colmenar Viejo sin "coordinarse" con ellos. Nadie. Ni gratis, ni en otro gimnasio ni otros días de práctica.




Emigración a Tres Cantos



Ante tal actitud, una vez demostrada su inflexibilidad antes las peticiones de comprensión y avenencia por parte de sus alumnos más antiguos, algunos decidieron (y yo unos meses más tarde también) abandonarles y practicar en otros lugares fuera de Colmenar, como habían exigido ellos previamente de manera expresa, y con otros profesores pero siempre dentro del club.

Al enterarse los profesores "titulares" de que estos entrenamientos se llevaban a cabo no hicieron sino montar en cólera y llegaron a insultar a los que habían sido sus alumnos ante tal afrenta.




La vida sigue: federarse


Al enterarse de este enfado de los que habían sido sus profesores e iniciadores en esto del aikido, enfado incomprensible para ellos, los alumnos se entristecieron (y sigo sin entenderlo después del maltrato recibido por ellos) pero decidieron continuar con su práctica e incluso buscar un seguro médico, para lo cual buscaron la afiliación en la Federación Madrileña de Judo.




¿Federación? Dimitimos


Al proponer la posibilidad de que los socios del Club Bushido pudieran escoger si asociarse a ACAE, FMjudo o ambas, los profesores titulares pusieron sus cargos a disposición de la junta directiva con el compromiso de aguantar dando sus clases hasta el final del curso en junio.




Haciendo la cama a la organización que te paga


Posteriormente se tuvo constancia de que estos profesores que dejarían el cargo estaban haciendo gestiones con el Ayuntamiento para quitar al club las instalaciones que venía utilizando durante 5 años y organizar una nueva asociación paralela al club que les estaba pagando sus retribuciones mensualmente con independencia del número de alumnos que tuviesen (craso error, por cierto).

Se despidió a estos profesores y se acudió al Club Aikimy de Moralzarzal.




Nuevo rumbo, mayor aprendizaje, motivación ---> Un grupo más unido



En cuanto al cambio técnico, todos hemos coincidido en que el practicante ha salido ganando.

Tras mes y medio de práctica el sentimiento hacia los antiguos profesores se ha ido degradando en el sentido que los alumnos se sienten estafados por las clases recibidas en los últimos años.

La sensación generalizada de aquellos que han probado los dos estilos de enseñanza es que el cambio ha sido muy positivo. Y es que lo que se busca es aprender, practicar y estar motivados.

La impresión con los anteriores profesores era de que el grupo estaba moribundo, ya que la rotación de alumnos era increíblemente alta. Hubo mucha gente que probó las clases y pocos aguantaron lo suficiente como para engancharse. Ello se debía a las carencias metodológicas, cuestión altamente preocupante en el ámbito docente.

En mes y medio hemos aprendido a hacer un montón de caídas que antes sólo veíamos en vídeos en youtube. Se nos ha explicado el porqué de muchas técnicas, aplicaciones/variaciones con las armas tradicionales de aikido (por ahora con el tanto), muchas notas sobre la seguridad de los practicantes que antes nunca nos habían dicho...

La motivación de los asistentes es muy alta.

Es una pena que la gente cohibida con los piquetes desinformativos no haya podido comparar. Seguramente hubieran apreciado la ventaja del cambio de rumbo producido.




Deshonor de los expulsados



Más penoso aún es lo que se ha averiguado después de las gestiones llevadas a cabos por los disidentes con el club (tal vez los practicantes noveles que han dejado de asistir a las clases más los socios de otra de las escuelas a los que los ex-profesores utilizan sin ningún tipo de pudor o dignidad). Resulta que están diciendo que se han suspendido las clases y se solicita que se les ceda la instalación. Me parecería increíble que los decisores públicos en esta cuestión pudieran siquiera arrebatarle al club las instalaciones que ha venido utilizando durante años para cedérselas a unos manazas que las infrautilizarían, como ya se ha demostrado, motivo por el cual el club ha tenido que adoptar medidas traumáticas.






En suma, un acierto dar con el club Aikimy, un honor que estén colaborando con nosotros.
Tenemos mucho que aprender con ellos y sería un acierto para aquellos que vivan en Colmenar Viejo, Tres Cantos, Soto del Real y demás municipios cercanos y quieran practicar aikido que vinieran a probar con nosotros los martes y jueves.



Los viernes también entrenamos aikido, pero en el gimnasio H2O, con Marc, un fenómeno que aprendió con diferentes maestros y con el que da gusto entrenar y verle entrenar.

Exhibición de aikido en el Modorrock 2008
















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