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Horarios de MMA y GRAPPLING curso 2017-2018


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Sobre la psicología del combate y otros aspectos de la defensa personal


He recibido un mail de DT, un compañero de entrenamiento que quería compartir con los demás sus impresiones de una sesión de defensa personal a la que asistió recientemente.

Lo publico aquí porque, entre otros motivos, me parece una información muy interesante, que yo comparto y creo que puede ayudar a otros practicantes a repasar estos aspectos tan importantes que él muy acertadamente resume:



"El fin de semana pasado, por medio de un amigo, fui a hacer un curso de defensa
personal en Colmenar Viejo. Antes de continuar os quiero decir la verdad, era un
poco escéptico respecto al curso. No sabía muy bien qué me iba a aportar. Hace unos
meses asistí a otro "seminario de defensa personal" y fue decepcionante. Aquello no
fue un seminario de defensa personal, aquello fue una demostración del arte marcial
que practicaban para ver si te apuntabas a su gimnasio.

En cambio esta vez el curso me encantó. Saqué muchos temas a los que merece la
pena (al menos a mi) pensarlos un poco. Por eso quiero compartir mis
experiencias por si a alguno de vosotros también le parece interesante.

El instructor fue Javier Gómez (http://www.madridkaligroup.com). Tiene un gimnasio
en Alcalá de Henares donde se practican diferentes artes marciales. Me gustó mucho
su apertura de miras, es decir, estudia diferentes disciplinas para poder absorber las
cosas buenas de cada una.

Los asistentes al curso eran mayoritariamente mujeres sin ningún tipo de
entrenamiento en artes marciales o una buena preparación física. Creo que los
asistentes al curso marcan lo contenidos que se van a tratar.





Objetivo y alcance del curso

Javier dejó claro los objetivos del curso desde el principio:

• Principalmente era dar el primer paso hacia delante ante una agresión desde el punto de vista psicológico. Tener claro que tenemos que saber reaccionar para poder "sobrevivir" a una agresión. Conocer cómo va a reaccionar nuestro organismo. Saber que podemos ser nuestros peores enemigos si nos quedamos paralizados.

• Prevención de la agresión. No existe el "de repente". “De repente” no aparece un tipo y te ataca, lleva un tiempo observándote, pero tú no te has dado cuenta.

• Como norma general NO hay que pelear. Tenemos todas las de perder.

• No hay solución. Nos van a agredir. Sencillas técnicas que podemos emplear.
Nada complicado ni vistoso. La idea general es que se necesita tiempo
y espacio. Dar un golpe certero que te separe del agresor un espacio
necesario que nos dará un tiempo para poder huir. No luches, huye.

• Como punto final, pidieron algún voluntario para que intentara sufrir una agresión un poco más intensa. Intentar experimentar cómo nuestro cuerpo se pone tenso, el pulso se dispara. Como podréis imaginar fui voluntario y mi rodilla en un color entre morado y negro da fe de que fue intenso el ejercicio.


Aspecto psicológico de la agresión


Ante una agresión, nuestras alarmas se disparan, tenemos miedo.

Nuestro corazón comienza a latir a mil pulsaciones por minuto. Aumenta el ritmo respiratorio. Nuestro cuerpo se llena de adrenalina. Nos cuesta pensar con claridad. Nos sentimos pesados y terminamos quedándonos paralizados. Esta situación es justamente la que tenemos que evitar. Tenemos que ser capaces de cambiar el chip. Salir de ese estado de parálisis y reaccionar para poder escapar de la agresión.

Para poneros un ejemplo de cómo la adrenalina nos puede reducir nuestras capacidades, uno de los chicos que venían con Javier combate en Muay Thai y nos decía que él pensaba que cada vez que se subía a un ring, perdía el 80% de sus capacidades. Estamos hablando de una persona que entrena específicamente para pelear, con unos entrenamientos durísimos. Imaginemos qué puede pasarle a una persona sin ningún tipo de entrenamiento.


Otro tema que tratamos desde el punto de vista psicológico y que me pareció muy interesante, fue el qué sucede después de la agresión. Es esa frustración que se te queda por no haber sabido reaccionar, por no haber sido capaz de preverlo.

En resumen, la agresión ha "terminado" pero continúa contigo, realmente no ha terminado. Eso tenemos que cambiarlo. No podemos quedarnos anclados en ese momento. Si le hemos dado la cartera, el anillo de casado, el collar de tu abuela, da igual. La pregunta cuál es ¿qué prefieres esas "cosas" o haber vuelto a tu casa con tu familia, tus hijos? Al menos en mi caso la respuesta es clara, que se lleve lo que quiera si me deja salir.

Si durante la agresión (o un combate) hacemos algo mal y recibimos un golpe, nuestro cerebro no se puede quedar pensando: “la he cagado y me han golpeado”, en ese tiempo te han caído otros 3 puñetazos más. Hay que continuar centrado, frío. En resumen, la actitud tiene que ser la adecuada.

Lo que sí hay que hacer después de la agresión es analizar por qué ha pasado, podría haberlo evitado de alguna manera, y podría haber reaccionado mejor. Este análisis hay que hacerlos desde la distancia y en frío. No puede ser algo para quedarnos anclados en ese momento. Es reutilizarlo para tener una experiencia de cara al futuro.



Prevención de la agresión
La primera recomendación fue que hay intentar evitar la agresión. Para poder prevenir una agresión se tiene que subir un poco el grado de alerta en el que se está. Son acciones tan sencillas como decidir si te cambias de acera, vas por otro camino o tienes un poco de precaución al entrar en un portal (espacio que ya consideramos seguro). Pero OJO, nunca volverse paranoico. No podemos vivir en un nivel de tensión
ni de miedo. Eso no tiene ningún sentido.

Lo primero es mostrar seguridad. No nos podemos mostrar inseguros. Para mí, esto tampoco significa mostrarse agresivo o provocador. Un agresor intentará buscar la víctima más débil. Normalmente la persona que sale a agredir a otra, ya sea para una agresión del tipo que sea, suele buscar a su presa, la acecha. Como los cazadores a sus presas. Pensemos en los leones antes de atacar. Observan y centran sus esfuerzos en cazar a la presa más débil (los más jóvenes, ancianos, enfermos). El acechador no va a ser muy diferente. Que nuestra actitud (comunicación no verbal) no sea la que diga que somos los más débiles.

Evidentemente esto no va a evitar todas las agresiones pero va a ayudar. Volviendo al ejemplo de los animales, también se han visto a leones hambrientos de noche atacar a un elefante para poder comer. Volviendo a un ejemplo más humano un jugador de fútbol del Zaragoza fue arrestado por agresión sexual. Se bajó de su coche y manoseó a una mujer. Parece ser que reconoció los hechos y dijo que no se podía controlar.
Con esto quiero decir que la prevención puede no funcionar por lo que debemos de estar preparados psicológicamente para dar un paso más.

Recuerda, desde el punto de vista de la defensa personal: Eres una persona no entrenada, recuerda, si tienes la opción NO PELEES. Tienes todas las de perder. La persona que te va a agredir viene con su agresividad altísima y tienes todas la de perder.


No hay solución. Nos van a agredir

En el curso, Javier preguntó "¿qué hacemos si nos van a agredir?. Respuesta: "Gritar".
Javier: "Respuesta correcta, pero ¿qué gritamos?".... qué responderíais... Yo pensé SOCORRO. Pues no. El consejo que nos dio fue que gritáramos "FUEGO" y que no paráramos de hacerlo.

La explicación de esto me dejo muy pensativo y la verdad es que es fácil de entender. Los seres humanos, como el resto de los animales, tenemos un fuerte sentido de la supervivencia. Cuando escuchamos socorro, es un grito de una persona que tiene un peligro, pero esa persona no se siente amenazada.

¿Cuántas veces hemos visto en TV que a una persona le pasa lo que sea y la gente pasa al lado sin mirar y pasa de largo?. Sin embargo, cuando gritamos fuego, en el cerebro salta la alarma de que puede estar en peligro. Falta más información, dónde está el fuego, viene hacía mi, necesita responder a esas preguntas por lo que irá a buscar las respuestas.

Otro aspecto que dejó claro es que en la defensa personal las "katas", las formas, son muy bonitas pero no valen para nada. Que lo que teníamos que aprender eran unas pocas (realmente pocas) técnicas que fueran efectivas y nos salieran de forma natural. El objetivo no era aprender una serie de golpes fijos. No tenemos que estar pensado y ahora qué golpe tengo que dar. No.

Hay que adaptar la técnica a nosotros, hacerla nuestra. Así conseguimos que sea más natural.

Así que básicamente, practicamos:


  • Puñetazo a cara avanzando
  • Codazo a la cabeza con los dos brazos
  • Cabezazo con la fontanela a la nariz (fontanela: Cada uno de los espacios membranosos que hay en el cráneo antes de su osificación completa)
  • Rodillazo
  • Meter o arañar los ojos del agresor




Otro aspecto fundamental a la hora de lidiar con la agresión es mantener la calma para evitar gastar todas las fuerzas. En estos momentos de tanta intensidad lo que sucede es que te agotas, no puedes respirar y estás perdido. Quizás haya que buscar el momento óptimo para poder escaparnos de la agresión.

En todo momento nos dejaba claro cuál tenía que ser nuestro objetivo: huir.
Golpe certero (o dedo a los ojos) y a correr. Pero ¿qué pasa cuando no puedes huir? ¿Si por ejemplo estás con tu hijo pequeño? La respuesta fue clara, tú eres el escudo de tu hijo. Lo tienes que proteger. Se da lo que quiera el agresor y como no sea suficiente pues él o tú.


Simulación de agresión

Como punto final del curso pidieron algún voluntario para probar una simulación de agresión más intensa. Así que me ofrecí voluntario. Es curioso cómo reacciona el organismo. Mientras me ponía las guantillas y las coderas comencé a ponerme tenso.
Sabía que no me iban a hacer daño, pero la incertidumbre de lo que me iba a pasar me hizo ponerme tenso. Respiré profundamente varias veces y al lío.

Analizando mi actuación, hice varias cosas mal desde el punto de vista de la defensa personal.

En primer lugar, ni me acordé que tenía que lanzar un grito de alarma. No grité fuego.

Después durante la agresión creo que comencé bien.

Reaccioné y le ataqué pero aquí vino mi error, una vez que conseguí espacio y tiempo en lugar de huir, me quedé a luchar, pensé que estaba en clase de MMA jajaja y no, no estás con compañeros que te respetan y entrenan contigo, estás ante alguien que te quiere agredir de verdad. Así que el agresor me cogió por las piernas y estoy convencido que pudo haberme derribado sin problema contra el suelo. Finalmente conseguí huir pero creo que porque el agresor no se empleó más a fondo. Tenía que haber huido antes de que me agarrara, cuando tenía espacio.

Reflexiones finales
Por favor, tened en cuenta que las personas que fueron al curso son personas que no tienen ningún tipo de entrenamiento, no conocen nada de artes marciales.

Posiblemente los que estéis leyendo esto pertenecéis al club Bushido y ya no sois el mismo perfil de personas que fueron al curso, de todos modos me parece bastante interesante reflexionar sobre la parte psicológica del curso ¿estaremos preparados para una agresión externa? ¿Seremos capaces de controlar nuestros actos?

A mí la verdad es que me gustó mucho y quería compartirlo con vosotros".

Escrito por DT

Desde aquí agradezco a DT que haya compartido su experiencia con nosotros. Deseo que siga entrenando, ya sea con nosotros, ya sea con más gente. Considero que es bueno entrenar con diferentes profesores porque cada uno incidirá de manera insistente en algún aspecto diferente y sobre todo es importante no acomodarse, no quedarse con quien te da unos entrenamientos suaves, tranquilos, cómodos... simplemente porque eso no se acerca mucho a la realidad.

Si queréis profundizar o afianzar un poco os puedo recomendar el libro On combat del teniente coronel, psicólogo, historiador y quién sabe cuántas cosas más Dave Grossman y del Big Bossman (el poli loco, recordad, del Pressing catch de los años 90) Loren Christensen.



Recomiendo todo o casi todo lo de Loren Christensen, tengo muchos libros suyos. 


De hecho, hay uno "para mujeres" llamado 

Fight Back: A Woman's Guide to Self-defense that Works

Mirad en Amazon lo que dicen de él.



Otras obras suyas que recomiendo mucho:



También recomiendo el libro de Kelly McCann, aka Jim Grover

Combatives for Street Survival




DT, me alegro de que te gustara esta sesión, comparto prácticamente todo lo que dices en el artículo (en cuanto a las katas yo entiendo que sí son útiles, pero es un tema algo controvertido, ya que para mí simplemente es un ejercicio de entrenamiento más, una gimnasia, al igual que la sombra o shadow boxing/wrestling, que no supone un sistema de combate per se como algunos creen y otros las han llegado a mitificar escribiendo y diciendo que las katas o pumses suponen "la esencia del arte" y cosas así elevadas al nivel intelectual).

Te animo a que sigas así, investigando, y aportes tu granito de arena a nuestro diminuto grupo en forma de crítica constructiva de los entrenamientos (nuestros y ajenos), opiniones, impresiones, etc. Incluso podrías hacer tu propio blog del guerrero "principiante".

Esto no es como la universidad, que terminas tus estudios y se acabó esa etapa,. Esto es un estilo de vida...
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